lunes, 20 de julio de 2015

Problemática del Conocimiento

LA PROBLEMÁTICA DEL CONOCIMIENTO
Jaimel J. Salcedo G.
Universidad Nacional Experimental Sur del Lago “Jesús María Semprúm”


Conocer ha sido uno de los grandes temas de la filosofía de todos los tiempos, es decir, dilucidar en qué consiste el acto de conocer, así como cuál viene a ser la esencia del conocimiento, y  la relación cognoscitiva que coexiste entre el hombre y las cosas que lo rodean.  Además de preguntarnos cuán realmente es posible conocer. Estas han sido las grandes preocupaciones de la humanidad desde tiempos inmemorables hasta el día hoy.

Son muchas las definiciones que existen sobre conocimiento. A pesar de que es una operación que aplicamos diariamente, no existe acuerdo en lo que respecta a lo que realmente sucede cuando se conoce algo. La Real Academia de la Lengua Española define conocer como el proceso de averiguar por el ejercicio de las facultades intelectuales, la naturaleza, cualidades y relaciones de las cosas, según esta definición, se puede afirmar entonces que conocer es enfrentar la realidad, pero, de nuevo surge la duda, ¿es posible realmente aprehender la realidad?, o simplemente accedemos, a constructos mentales de la misma.

Se puede decir que el conocer es un proceso a través del cual un individuo se hace consiente de su realidad y en éste se presenta un conjunto de representaciones sobre las cuales no existe duda de su veracidad. Además, el conocimiento puede ser entendido de diversas formas: como una contemplación porque conocer es ver; como una asimilación porque es nutrirse y como una creación porque conocer es engendrar.

Para que se dé el proceso de conocer, rigurosamente debe existir una relación en la cual coexisten cuatro elementos, Guyot (2005), propone a el sujeto que conoce, el objeto de conocimiento, la operación misma de conocer y el resultado obtenido que no es más que la información recabada acerca del objeto. En otras palabras, el sujeto se pone en contacto con el objeto y se obtiene una información acerca del mismo y al verificar que existe coherencia o adecuación entre el objeto y la representación interna correspondiente, es entonces cuando se dice que se está en posesión de un conocimiento.

Según González (2009), dependiendo del grado de la relación que se establezca entre los elementos que conforman el proceso de conocimiento puede variar de un conocimiento científico, hasta un conocimiento no científico. Este último está conformado por los productos provenientes de la captación intuitiva. Es por ello que su interpretación es predominantemente fantástica y con cierta carencia de razón. Es aquí donde tienen cabida el mundo de los mitos y de las supersticiones, caracterizado por su espontaneidad, lo que conlleva a concluir que es producto de la ocasión, por tal razón no resulta de la planificación y es posible afirmar que está cargado de subjetividad.

En cambio cuando se trata de conocimiento científico, muchos son los partidarios en equivaler este concepto con el de la ciencia, debido a que éste posee elementos inherente a la ciencia, como su contenido, su campo y su método, además del hecho de presentase como una manifestación cualificada, que la hacen distinguir de otros tipos de conocimiento.

Martínez (2006), establece que hoy día se habla no sólo de que existen distintos tipos de conocimiento, como ya se ha descrito anteriormente, sino, que además existen tres niveles diferentes: sensible, conceptual y holístico. El primer nivel lo representa el nivel sensible que se sustenta de los sentidos, por ejemplo, al captar por medio de la vista las imágenes de las cosas con color, figuras y dimensiones, las cuales se almacenan en nuestra mente y forman nuestros recuerdos y experiencias, estructurando de esta forma nuestra realidad interna, privada o personal.

 El segundo nivel corresponde al conceptual, que se basa en concepciones invisibles, inmateriales y a la vez universales y esenciales. La principal diferencia existente entre estos dos primeros niveles radica en la singularidad y universalidad que caracterizan respectivamente a estos conceptos. Por último, pero el más importante, tenemos el Nivel Holístico, en este nivel no encontraremos colores, dimensiones, ni estructuras universales. Conocer a este nivel implica desplegar el carácter sido-siendo de las cosas que están en cada situación, indisolublemente ligadas al fondo o abierto en el que se manifiesta.

Sin embargo, abordar el conocimiento desde su amplitud y por supuesto poder observar los problemas que en él se presentan es una tarea bastante ardua. Como lo establece Vemeaux (2005), con la ayuda de la teoría del conocimiento o gnoseología; que estudia las doctrinas filosóficas que abordan los problemas de conocimiento, podemos decir que dichos problemas son tres: la posibilidad, el origen y la esencia.

De acuerdo a sus posibilidades, porque en un problema reflexivo los filósofos se preguntan antes de entrar en contacto con el objeto de estudio ¿es posible conocer? Partiendo de esa premisa entonces podemos solucionarlo desde dos perspectivas: La Dogmática que afirma la posibilidad del conocimiento, la cual considera que el contacto entre el sujeto y el objeto es real, o sea, que el sujeto es capaz de aprehender al objeto; por lo tanto, el hombre debe captar tal y como es dicho conocimiento, sin deformación, su principal exponente es  Spinoza. Y la Escéptica, que niega que el sujeto pueda aprehender al objeto y tener conocimiento de él, debido a que el sujeto cognoscente depende de una serie factores que le impiden llegar al objeto. Su mayor exponente fue Pirrón de Elis.

Hablar de los problemas del conocimiento desde su origen, inicia preguntándonos si el  principio del conocimiento está en la razón o en la experiencia. Si nos basamos en el racionalismo, doctrina que considera la razón como única fuente adecuada de conocimiento, debido a que entiende que los sentidos son insuficientes. Entre sus máximos exponentes se encuentran, René Descartes (1596-1650), Baruch Spinoza (1632-1677) y Wihelm Leibniz (1646-1716).  

Por otro lado el empirismo, representado por John Locke (1632-1704), George Berkeley (1686-1753) y Hume (1711-1776), defiende que las personas adquirimos los conocimientos a través de la experiencia que nos proporcionan los sentidos, es decir, la experiencia es el medio de conocimiento, en donde el papel de la inteligencia queda reducido al mínimo, o más bien no se reconoce, aunque de hecho se emplee.  Sin dejar de lado el criticismo, teoría propuesta por Kant, filósofo alemán del siglo XVIII, quien propuso esta doctrina para conciliar el racionalismo y el empirismo, en la cual establece una superación de los dos planteamientos anteriores al afirmar que no se puede prescindir de la experiencia ni de la razón para explicar el origen del conocimiento

Mientras que abordar el conocimiento desde su esencia, implica un problema que cuestiona la prioridad de uno de los elementos principales del proceso de conocimiento, el objeto o el sujeto. En donde el realismo sostiene que podemos alcanzar la verdad por medio de la realidad, no se niega la posibilidad del error, pero la considera un accidente, en donde el hombre tiene certezas legítimas. Por otro lado, el idealismo, propuesto por Hegel establece que el hombre puede divinizarse, pues el poder de crear el mundo, que él atribuye al espíritu humano. Platón, considerado el precursor de esta teoría,  afirma que el conocimiento se encuentra en el sujeto mismo.

Es importante destacar que la extraordinaria transformación del mundo producida desde la modernidad encuentra a la humanidad ante una encrucijada. Las crisis en los diversos aspectos de la vida social representan el mayor desafío para una racionalidad que busca liberarse de la trama excluyente de logos científico-tecnológicos y potenciarse hacia un nuevo posicionamiento frente a la vida. Cobran valor los intentos de repensar el conocimiento en el doble filo de la relación entre la teoría y la praxis. Así, situamos las prácticas docentes, investigativas y profesionales como prácticas del conocimiento que producen formas de subjetividad en el concreto acaecer de la praxis. El conocimiento, por una operación recursiva, puede volver sobre sí mismo para vigilarse, corregirse e incluir la intervención práctica, como un momento de la teoría en vistas a la acción juzgada epistemológicamente y valorizada éticamente en su mismo devenir.

El giro de la epistemología ha introducido de lleno la cuestión de la práctica y del sujeto en la consideración del conocimiento. Nuevas opciones epistemológicas afectan a las prácticas del conocimiento, prácticas investigativas, docentes, profesionales, y producen efectos en la producción de conocimientos y en la configuración de subjetividades. Las posibilidades de intervención en la modificación de las propias prácticas ponen de relieve la importancia de los modos en que los sujetos se relacionan con el conocimiento a la hora de investigar, enseñar o ejercer una profesión.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

González, J. (2009). Filosofía, de la filosofía a lógica. México: Grupo Perspectiva.

Guyot, V. (2005). Epistemología y prácticas del conocimiento. Ciencia, Tecnología y Sociedad, 9-24.

Martínez Marín, A. (2006). Los Conceptos de Conocimiento, Epistemología y Paradigma, como Base Diferencia en la Orientacion Metodológica del Trabajo de Grado. Revistas Científicas de América Latina, el Caribe, España y Portugal, 1-12.

Vemeaux, R. (2005). Epistemología general o Crítica del Conocimiento. España: Editorial Heder.


                  

8 comentarios:

  1. Me parece bien, esta organizado y bien sustentado.
    D. Israel

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  2. Muy buen Trabajo Profe...!!! Ciertamente abordar el tema del Conocimiento es verdaderamente complejo dado que se debe estudiar desde la posibilidad, el origen y la esencia. Sin embargo, si no se propician las condiciones necesarias y no se apoya una cultura de Investigación, el Conocimiento seguirá representando una problemática y no la Solución.

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  3. El conocimiento se construye de muchas formas, existen métodos científicos conocidos y otros que aun faltan por conocer, cada día se va creando aprendizaje de experiencias vividas, en el caso de la educación, alumnos y maestros aprendiendo el uno del otro. Esta claro que el conocimiento existe solo debe construirse. Muy buen articulo profesor

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  4. Excelente presentación muy bien estructurado todo el artículo.

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  5. Excelente investigacion mi estimado colega, bien estructurada en todo sentido. Pero nunca olvidemos que nosotros como docentes debemos motivar a nuestros alumnos a que formen una cultura de investigacion que le sirva para toda su vida...

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  6. Estimado Profesor Jaimel, excelente compendio el que realizó, bien fundamentado. La apreciación de Martínez (2006), referente a los niveles del conocimiento me parece interesante, lo sensible y conceptual, es lo que comúnmente realizamos muchas veces de manera fortuita y no planificada.

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